Nuestra historia

Se ha dicho que hay que empezar a vestirse por los pies y siempre creí que ese momento más temprano que tarde llegaría. Una idea, un sueño, una ilusión y una meta, así comienza su andadura Mestizaje en 1997. Hacer de una tradición centenaria, una manera de poder ganarme la vida, aprovechando los recursos que tengo en el pueblo, a la puerta de casa, la experiencia y el buen hacer de los talleres textiles.

Tuve claro desde el principio que quería hacerme una marca propia con identidad y con una colección variada y para todos los públicos. Tenía claro que tarde o temprano los calcetines serían moda y encontrarían el sitio que les corresponde en nuestro día a día. Recuerdo los principios, cuando no existían las marcas que hoy en día están de moda, fueron difíciles los comienzos y conseguir que creyeran en mi. Recuerdo mi primera colección con cinco modelos hace algo más de veinte años, cuando ocupaban en la mesa un rinconcito y pujaban con desalojar a los productos locales y a las importaciones, haciéndose con el lugar que les correspondía.

El camino ha sido difícil y largo, desarrollando mi trabajo a lo largo de estos años de muchas maneras, bien sea a pie de calle o visitando los pequeños comercios de las comunidades que tengo cerca, ferias, mercados, etc. Especializarme sólo en calcetines me ha ayudado a tener la colección, he centrado todo mi trabajo en ella y he priorizado su realización al beneficio económico, intentando hacerla  lo mejor posible para que tenga continuidad y pueda seguir adelante.

Mestizaje nace en la calle y para la calle y, como dice la canción de Hechos contra el Decoro, que es de donde nace el nombre «Mestizaje»: mestizaje para toda la gente. Hay semillas que necesitan el fuego, hay semillas que necesitan que las traguen, semillas que necesitan que las expulsen como deshecho, que necesitan ser machacadas para poder germinar. Las cosas pueden viajar a cualquier sitio, para ello no hay más permanecer inmóvil. Yo necesito de vosotras y vosotros para existir y, como siempre digo, cuando estoy en mi puesto y tengo ocasión, lo mejor de Mestizaje siempre ha sido la clientela. También animaros a seguir vuestro sueño, porque con trabajo, cariño y ilusión puede hacerse realidad y  el camino en sí es ya el mejor regalo.

Para terminar, agradecer a toda la gente que de alguna manera me acompaña en este camino, en este sueño… Me alegro de ser un eslabón más en esta tradición y poner mi granito de arena para que la rueca siga girando.